| Comprada por un abuelo visionario, reformada a pulmón y hoy manejada por la tercera generación, una cosechadora Di Tullio D100 modelo 1964 sigue activa en Villarino. Con anécdotas, ingenio y un motor que nunca se abrió, Héctor Dumrauf y sus hijos demuestran que, cuando hay pasión, los fierros no envejecen. |